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  • Javier Peralta Ramos

No estamos solos!.

Actualizado: 22 ago

Ha pasado el tiempo, pero el recuerdo esta vívido como si hubiera sucedido ayer. Volvíamos de una excursión a las Ruinas Jesuíticas de Santa Catalina, un matrimonio con dos pequeños: Fernando (8 años), y María (4 años), y dos turistas mujeres. Era una bella tarde de vacaciones de invierno, cuando a lo lejos veo una nave (ovni), a suficiente distancia como para verse pequeña. Comienzo a tener un dialogo silencioso con "ellos", diciéndoles que no pensaba decir nada, para no quedar como un charlatán. Ellos debían decidir si se manifestaban lo suficientemente cerca como para que no quedaran dudas. Mientras esto sucedía pude observar que Fernando que estaba sentado adelante miraba al mismo punto en silencio. Nada hablábamos, mientras manejaba y volvía a insistirles. Pasamos las bellísimas Grutas de Ongamira, cuando al terminar una gran curva, y pasar un vado...allí estaba la nave!, por encima de los árboles, en el campo que esta detrás de las grutas. Sin duda me escucharon porque era enorme y brillante. Su tamaño era como de una luna llena, de color dorado y estaba como suspendida, inmóvil. Les pedí a todos que bajaran tratando de no alterarse, y nos pusimos uno al lado del otro de frente a ella. Fernando estaba delante mío, y lo tomaba por los hombros. Dándose vuelta me pregunto, porque no se movían y le contesté que se quedara tranquilo, y esperara. Recuerdo también que les dije que pidieran ser irradiados con su energía, para elevar nuestras vibraciones, y así nuestra conciencia. La madre de Fernando, me pregunto si podía filmar, a lo que conteste que pidiera permiso antes de hacerlo, para que no tuviera ningún problema con la filmadora.

Como en respuesta a Fernando, la nave comenzó a moverse lentamente. La sensación era como si flotara, y ante nuestro absoluto asombro, comenzó a entrar a las grutas por la pared trasera que estaba a la vista de todos nosotros y a muy poca distancia. Simplemente y suavemente, en silencio y como algo natural desapareció dentro de la gran roca!.

Se imaginan el estado en el que quedamos todos?...muchas emociones, todas juntas. Llegamos a la hostería El Remanso en Capilla del Monte, y le relatamos a Liliana (la dueña), todo lo sucedido, y acto seguido pasamos lo filmado por la tv. Jamás vi algo igual en mi vida, todo estaba allí, filmado con absoluta claridad. Un documento único.

Al día siguiente nos despedimos del matrimonio y sus pequeños (María fue la única que no participó, pues estaba dormida en la camioneta), quedando en estar en contacto.

Tiempo después, y debido a no tener noticias, le pedí a Liliana el teléfono para poder tener una copia de semejante contacto. Lamentablemente no poseía ningún dato, y por mi parte solo sabía que eran de La Plata, y el nombre de sus hijos...nada más!

Ha pasado el tiempo sin novedades de ellos, pero algo me dice que Fernando va a regresar, y finalmente podré saber que sucedió en la vida de todos ellos, luego de ser testigos de semejante experiencia.

Javier Peralta Ramos



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